Tipos de croquetas: guía de sabores y variedades
¿Te ha pasado que pides croquetas “para compartir”… y, sin darte cuenta, te encuentras defendiendo tu croqueta favorita como si fuera un equipo de fútbol?
Tiene sentido: las croquetas son esa tapa que conecta con la parte más cómoda y feliz de comer. Y como hay tantos tipos de croquetas, siempre aparece una nueva que te sorprende.
En esta guía vas a descubrir los tipos de croquetas españolas más conocidos, otros sabores de croquetas menos típicos, y —la gran pregunta— de qué se pueden hacer las croquetas para que la variedad de croquetas te parezca infinita (porque lo es).
Qué son las croquetas y por qué son tan populares
Las croquetas son una mezcla cremosa (normalmente con bechamel) a la que se le añade un ingrediente protagonista. Luego se rebozan y se fríen para lograr el famoso contraste: capa crujiente por fuera e interior suave por dentro.
¿Y por qué gustan tanto?
Porque son fáciles de compartir, entran bien en cualquier plan y, además, nacen de una idea muy humana: aprovechar lo que hay en casa, como restos de cocido. Lo que empezó como “aprovechamiento” acabó siendo “antojo”.
Y seamos claros: una croqueta bien hecha es un abrazo en miniatura.
Origen de las croquetas
El origen francés de las croquetas
La palabra croqueta se relaciona con el verbo francés croquer, que significa crujir. Ya con eso, la receta te está diciendo cuál es su esencia: el “crack” del primer bocado.
En Francia se popularizó el término croquette y aparece la referencia a croquettes à la royale en el contexto de la cocina francesa. También se menciona a Antonin Carême como figura relevante en la difusión de preparaciones de este estilo.
¿Curiosidad histórica? Se cita 1817 como un año en el que se sirvieron croquetas en un banquete para un archiduque de Rusia. Sí: la croqueta viajando con etiqueta de evento.
Cómo llegaron las croquetas a España
Con el tiempo, la receta se extendió y se adaptó a la cocina española. Se vincula su expansión con influencias francesas asociadas al afrancesamiento tras la Guerra de la Independencia Española (1808–1814).
Más adelante, hacia 1830, las croquetas ya se incorporan a preparaciones más cotidianas en España, usando ingredientes cercanos y muy nuestros. Y ahí aparece su “superpoder” definitivo: convertir sobras en algo que hoy pedirías por puro placer.
De qué se pueden hacer las croquetas
Aquí va la respuesta que buscas: de qué se pueden hacer las croquetas
De casi cualquier cosa que tenga sabor y combine con una base cremosa.
Por eso existen tantos sabores de croquetas y tanta variedad de croquetas: carne, pescado, setas, queso, marisco… incluso versiones dulces.
¿La fórmula base?
- una mezcla cremosa,
- un ingrediente protagonista,
- rebozado,
- fritura, y… felicidad.
La importancia de la bechamel
La bechamel es el corazón de muchas croquetas. Se asocia a Louis de Bechamel y a la cocina de Luis XIV, y aporta esa textura que hace que una croqueta sea “cremosa” de verdad.
Cuando la bechamel está bien equilibrada, el relleno se integra sin perder protagonismo. Y ahí aparece lo que todos buscamos: una croqueta que se deshace, pero que no se desmorona.
El rebozado y la fritura
El rebozado crea esa protección crujiente que envuelve el interior. Al freír, el exterior se dora y se forma la capa crujiente, mientras el interior se mantiene suave.
¿Te has fijado en que el sonido importa? Ese crack del primer mordisco es casi parte del sabor.
Tipos de croquetas españolas más populares
Si buscas tipos de croquetas españolas, estas son las que suelen aparecer primero en la cabeza (y en las cartas). Son las “clásicas” porque funcionan: sabor reconocible y éxito seguro.
Croquetas de jamón
Las croquetas de jamón son el clásico absoluto. Y si llevan jamón ibérico, el sabor suele ser más redondo e intenso.
¿La ventaja? Que casi siempre son un acierto para empezar. Si no sabes qué pedir, esta es una elección muy segura.
Croquetas de pollo
Las croquetas de pollo tienen ese punto hogareño que no falla. A veces también se mencionan versiones con pavo, pero la idea es la misma: un sabor suave, fácil de gustar y muy “de toda la vida”.
¿Te apetece una croqueta tranquila, de las que no cansan? Esta es.
Croquetas de bacalao
Las croquetas de bacalao son de las más típicas dentro de las croquetas de pescado. Tienen carácter, pero sin volverse pesadas.
Suelen gustar mucho a quien quiere algo “clásico” pero con un giro distinto al jamón.
Croquetas de boletus
Las croquetas de boletus son perfectas si te van los sabores más profundos. En algunos casos también aparecen champiñones como ingrediente relacionado.
Son croquetas con personalidad: de las que te hacen decir “vale, esto está muy bien”.
Croquetas de queso
Aquí hay mucha variedad, y por eso funcionan tan bien. Las croquetas de queso pueden ir desde suaves hasta muy intensas.
En versiones más potentes se mencionan quesos como queso azul o cabrales. Si te gusta el sabor con fuerza, aquí suele estar tu sitio.
Croquetas de marisco
Las croquetas de marisco suelen asociarse a sabores “especiales”. En este grupo aparecen ingredientes como mejillones, gambas, cangrejo, txangurro o pulpo.
Son una elección ideal si quieres salirte del clásico sin perder el formato croqueta.
Sabores de croquetas menos tradicionales
Aquí entramos en el terreno divertido: los sabores de croquetas que no son los de siempre, pero que cuando los pruebas te preguntas: “¿por qué no las pedí antes?”
Croquetas de morcilla
La morcilla aporta intensidad y carácter. Es una croqueta de sabor marcado, de las que piden algo para beber al lado y una conversación tranquila.
Croquetas de chorizo
El chorizo lleva la croqueta al terreno “directo”: sabor reconocible, potente y muy de tapa con alegría. Si te gustan los sabores con presencia, esta suele encajar.
Croquetas de sobrasada
La sobrasada aporta un perfil especiado y cremoso. Es distinta, sí, pero mantiene ese punto que hace que el plato se termine rápido.
Croquetas de foie
El foie convierte la croqueta en un bocado más especial. Es una opción para cuando te apetece algo con un aire distinto, sin perder la textura cremosa.
Variedad de croquetas de pescado y marisco
Dentro de la variedad de croquetas, el mar tiene su propio universo. Y si ya te gustan las de bacalao, aquí hay más caminos.
Croquetas de merluza
Las croquetas de merluza suelen ir por un perfil suave. Son una opción ideal si buscas un sabor más delicado dentro de los tipos de croquetas de pescado.
Croquetas de salmón
El salmón aporta un sabor más redondo y con presencia. Si te apetece una croqueta con un toque diferente, esta es una gran opción dentro de la variedad.
Croquetas de gambas
Las croquetas de gambas son una forma muy popular de llevar el marisco al formato croqueta. Sabor reconocible, textura cremosa y ese punto “me estoy dando un capricho”.
Croquetas vegetarianas y alternativas
La buena noticia: también hay de qué se pueden hacer las croquetas si no comes carne o buscas alternativas. Y no, no tienen por qué ser “la opción de compromiso”.
Croquetas de champiñones
Los champiñones funcionan muy bien en croquetas porque aportan sabor y una textura agradable. Son una opción vegetariana bastante común dentro de los sabores de croquetas.
Croquetas plant-based
También aparecen opciones plant-based (100% vegetales) y alternativas como croquetas de garbanzo (sin bechamel). Son otra manera de entender la croqueta, manteniendo la idea base: exterior crujiente e interior sabroso.
Croquetas dulces: una versión diferente
Esto genera debate. Y eso ya es buena señal.
¿Croqueta dulce? Sí, existe. Y sorprende.
Croquetas de chocolate
Las croquetas de chocolate juegan con la idea de “no me lo esperaba”. Son curiosas y diferentes, perfectas para quien disfruta probando versiones fuera de lo habitual.
Croquetas de arroz con leche
También se mencionan croquetas de arroz asociadas a arroz con leche. Es una forma diferente de llevar un sabor clásico a un formato inesperado.
Por qué las croquetas son una de las tapas más queridas en España
Porque las croquetas son más que comida: son un momento.
Son “pedimos una ración”, “probamos varias”, “compartimos” y “esta está increíble”.
Además, cuando hay variedad de croquetas, todo se vuelve más divertido: puedes mezclar clásicos con sabores nuevos, descubrir combinaciones y volver a casa con una favorita distinta.
¿Y tú? ¿Eres del team croquetas de jamón o te gusta más explorar tipos de croquetas españolas menos típicos?
Si después de conocer los sabores más clásicos y las versiones más originales te apetece pasar de la teoría a la mesa, puedes descubrir dónde probar las mejores croquetas Barcelona y encontrar un lugar en el que comparar distintas variedades en una misma experiencia.
Croquetas de Latas Tuset: ese bocado que te hace decir “una más”
Hay croquetas que están buenas… y luego están esas que pruebas una vez y sabes que vas a querer repetir. En Latas Tuset, las croquetas tienen ese efecto. No buscan ser una tapa más dentro de la mesa, sino ese bocado que destaca desde el primer momento.
Aquí la protagonista es una sola, y no necesita más: la croqueta de jamón ibérico. Un clásico que nunca falla y que, cuando está bien hecho, lo tiene todo. Capa crujiente por fuera, interior cremoso por dentro y el sabor intenso del jamón ibérico que hace que cada bocado se disfrute de verdad.
¿Lo mejor? Que encaja con cualquier plan. Si vienes con amigos, es una tapa perfecta para compartir y empezar bien la comida. Si vienes en pareja, también funciona como ese capricho que abre el apetito y hace que la mesa arranque con buen pie. Porque una buena croqueta tiene algo especial: suena el crack del rebozado, llega la cremosidad y, casi sin darte cuenta, la conversación se vuelve todavía mejor.
¿Te apetece venir a probarlas? Reserva tu mesa o escríbenos y te ayudamos a encontrar la mejor combinación de tapas para tu plan.
Al final, no hace falta tener mil opciones cuando una está realmente buena. A veces, una croqueta de jamón ibérico bien hecha es todo lo que necesitas para recordar por qué este clásico sigue siendo una de las tapas más queridas.
Preguntas frecuentes sobre tipos de croquetas
¿Cuáles son los tipos de croquetas españolas más populares?
Los tipos de croquetas españolas más populares suelen ser las croquetas de jamón, pollo y bacalao. También son muy comunes las de boletus y las de queso, porque aportan sabores más intensos o aromáticos. Si buscas algo más “especial”, las croquetas de marisco (por ejemplo con gambas o mejillones) suelen ser una apuesta muy disfrutona. Al final, la mejor elección depende de tu gusto: ¿prefieres ir a lo seguro o te apetece probar algo diferente?
¿De qué se pueden hacer las croquetas?
Si te estás preguntando de qué se pueden hacer las croquetas, la respuesta es sencilla: de casi cualquier ingrediente con sabor. Lo habitual es partir de una base cremosa (normalmente bechamel) y mezclarla con un ingrediente protagonista: jamón, pollo, bacalao, setas (boletus o champiñones), queso o marisco. También existen opciones plant-based (100% vegetales) y alternativas sin bechamel, como algunas hechas con garbanzo, además de versiones dulces como chocolate o arroz con leche.
¿Qué diferencia hay entre las croquetas clásicas y los sabores menos tradicionales?
Las croquetas clásicas (jamón, pollo, bacalao) suelen ser sabores muy reconocibles y “para todo el mundo”. En cambio, los sabores de croquetas menos tradicionales suelen buscar algo más intenso o sorprendente: morcilla, chorizo, sobrasada o foie, por ejemplo. La diferencia principal está en el perfil: las clásicas son más suaves y universales, mientras que las menos tradicionales suelen tener más carácter y pueden ser perfectas si te gusta salirte de lo típico.
¿Hay variedad de croquetas de pescado y marisco más allá del bacalao?
Sí. Dentro de la variedad de croquetas de mar, además de las de bacalao, aparecen opciones como merluza, salmón o gambas, entre otras. La merluza suele ser más suave, el salmón tiene un sabor más redondo y las gambas aportan un toque marino muy reconocible. Si te gusta el pescado, probar distintas opciones es una forma genial de descubrir tu favorita.
¿Existen croquetas vegetarianas y alternativas sin bechamel?
Sí. Puedes encontrar croquetas vegetarianas como las croquetas de champiñones, y también propuestas plant-based (100% vegetales). Además, hay alternativas sin bechamel, como algunas elaboradas con garbanzo. Si buscas este tipo de opciones, lo mejor es preguntar por la carta y elegir según lo que más te apetezca: ¿te van más las setas, lo vegetal o probar una versión diferente?